La Meditación De Espejo Que Me Ayuda a Enamorarme de Mí Misma Una y Otra Vez

A través de esa autoaceptación, descubrí la autocompasión, un concepto budista que significa relacionarse con uno mismo con amabilidad. Es una emoción poderosa; una que incluso podría ser más beneficiosa que la confianza en sí misma a largo plazo. La autocompasión me ha enseñado que mi valor es incondicional y me ha recordado la humanidad compartida que nos une a todos. Muchos de nosotros no nos sentimos en casa en nuestros cuerpos. Nuestro crítico interno dirige el espectáculo mientras sufrimos en silencio.

A través de este desafío, comencé a perdonarme por este monólogo interno de vergüenza, juicio y daño; durante todos esos años me convencí de que no era digno de ser amado. También aprendí a perdonar a los que me hicieron daño y a perdonar a la sociedad por hacerme creer que tenía que parecerme a la chica de al lado.

Avance rápido hasta hoy, y ahora recomiendo esta práctica a todos los clientes de mi negocio de coaching. Así es como les digo que se relajen:

1. Comience mirándose la cara en el espejo durante cinco minutos, tres veces a la semana. Ponga una lista de reproducción relajante en el fondo. Usa tu respiración para regresar al momento presente y repite el mantra: «Me amo a mí mismo; me acepto a mí mismo; estoy a salvo.»

2. Después de dos semanas de hacer eso, aumente a 10 minutos cinco veces al día durante una semana.

3. Durante la última semana, párate desnudo frente a un espejo de cuerpo entero todos los días y repite tu mantra. Apégate a la práctica y preséntate a diario, y cuando te des cuenta de que eres negativo, vuelve a la amabilidad.

La meditación de espejo se ha convertido en uno de mis métodos favoritos para volver a mí mismo y apoyar mi bienestar físico, emocional y espiritual. Te animo a que lo pruebes y lo uses como una herramienta para recordar tu valor, para recordar quién eres realmente.

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