La Guerra del Pacífico (1879-83)

Reformas sociales y desarrollo económico

El declive del prestigio nacional creó un ambiente propicio para el cambio político. Se formó el Partido Demócrata, y en 1895, bajo la dirección de Nicolás de Piérola, ganó las elecciones presidenciales. Con una amplia base popular, defendió el sufragio directo y la restauración de las elecciones municipales. Se fomenta la educación pública, pero faltan escuelas para los hijos de los pobres.

Una escena política ordenada, marcada por la rivalidad entre los grupos democráticos y civiles, aceleró el desarrollo económico. Hubo un aumento en la producción de minerales, en particular cobre, y de productos agrícolas como algodón, azúcar y lana. En la minería del cobre, el capital estadounidense adquirió importantes intereses.

Augusto Bernardino Leguía y Salcedo, portavoz principal de los civiles, asumió la presidencia en 1908. Su primer mandato (1908-12) estuvo marcado por la expansión de la producción de azúcar y algodón y la resolución de la disputa fronteriza con Brasil. Durante el segundo mandato de Leguía (1919-30), se embarcó en costosos proyectos de obras públicas, financiados con préstamos de bancos estadounidenses. Los derechos sobre los campos petrolíferos de La Brea-Pariñas fueron otorgados a la Compañía Petrolera Internacional de propiedad estadounidense, que construyó una refinería para abastecer al país de gasolina y petróleo.

Augusto Bernardino Leguía y Salcedo
Augusto Bernardino Leguía y Salcedo

Augusto Bernardino Leguía y Salcedo, 1925.

Curtesy de la Organización de Estados Americanos

Leguía apoyó la adopción de una nueva constitución en el año 1920. Entre sus disposiciones progresivas figura el artículo 58, que protege las tierras comunales de los indios de la venta y la incautación. Sin embargo, la no aplicación de esta disposición dio lugar a un desarrollo significativo del indianismo. Mientras que la mayoría de los intelectuales instaron a reformas graduales, el Partido Comunista Peruano y otros abogaron por medidas más radicales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.