Jean-Paul Sartre (1905-1980)

Resumen

Sartre presenta el Ser y la Nada,su mayor articulación de su filosofía existencialista,como «un ensayo en ontología fenomenológica.»Esencialmente, es un estudio de la conciencia del ser. Ontología significa el estudio del ser; medios fenomenológicos de o relacionados con la conciencia perceptiva.

En la introducción al Ser y la Nada,Sartre detalla su rechazo al concepto de noumenón de Kant.Kant era un idealista, creyendo que no tenemos una forma directa de percibir el mundo externo y que todo lo que tenemos acceso son nuestras ideas del mundo, incluyendo lo que nuestros sentidos nos dicen. Kant distinguió entre los fenómenos, que son nuestras percepciones de las cosas o cómo nos aparecen las cosas, y noumena, que son las cosas en sí mismas, de las que no tenemos conocimiento. Contra Kant, Sartre argumenta que la apariencia de un fenómeno es pura y absoluta. El noumenón no es inaccesible, simplemente no está allí. La apariencia es la única realidad. Desde este punto de partida, Sartre sostiene que el mundo puede ser visto como una serie infinita de apariencias finitas. Tal perspectiva elimina una serie de dualismos, en particular la dualidad que contrasta el interior y el exterior de un objeto. Lo que vemos es lo que obtenemos (o, lo que aparece es lo que sabemos).

Después de prescindir del concepto de noumeno, Sartreutiliza la distinción binaria que domina el resto del Ser y la Nada: la distinción entre ser inconsciente(en-soi, ser-en-sí-mismo) y ser consciente (pour-soi,ser-para-sí-mismo). El ser en sí mismo es concreto, carece de la capacidad de cambiar y no es consciente de sí mismo. El ser para sí mismo es conciente de su propia conciencia, pero también es incompleto. Para Sartre, esta naturaleza indefinida y no determinada es lo que define al hombre. Dado que el para sí mismo(como el hombre) carece de una esencia predeterminada, se ve obligado a crearse a sí mismo de la nada. Para Sartre, la nada es la característica definitoria de lo para sí mismo. Un árbol es un árbol y carece de la capacidad de cambiar o crear su ser. El hombre, por otro lado, se hace a sí mismo actuando en el mundo. En lugar de ser simplemente, como lo hace el objeto en sí mismo, el hombre, como objeto para sí mismo, debe actuar su propio ser.

Sartre introduce la verdad relacionada que el ser para sí mismo posee, significando solo a través de su incursión perpetua en lo desconocido future.In en otras palabras, un hombre no es esencialmente lo que uno podría describirlo como ahora. Por ejemplo, si es un maestro, no es un maestro de la misma manera que una roca, como ser en sí mismo, es una roca. En verdad, el hombre nunca es una esencia, no importa cuánto se esfuerce en el esencialismo propio.La forma en que interpreta su pasado y prevé su futuro es una serie de elecciones. Como explica Sartre, incluso si se puede decir que un individuo tiene una cierta naturaleza física, como lo hace una silla (por ejemplo,»mide seis pies de alto y la silla dos»), el individuo no obstante se proyecta a sí mismo atribuyendo significado a, o tomando significado de, sus características concretas y,por lo tanto, negándolas. La paradoja aquí es genial. El por sí mismo, deseoso de convertirse en uno dentro del en sí mismo, impone su subjetividad a la objetividad del otro. El para-sí mismo es conciencia, sin embargo, la instancia en que esta conciencia se hace propia siendo una pregunta, se afirma la fisura irreconciliable entre el en-sí mismo y el para-sí mismo.

Sartre explica que, como ser consciente, el por sí mismo reconoce lo que no es: no es un ser en sí mismo. A través de la conciencia de lo que no es, el para-sí mismo se convierte en lo que es: una nada, totalmente libre en el mundo, con un lienzo en blanco para crear su ser. Concluye que el para-en-sí es el ser a través del cual la nada y la carencia entran en el mundo, y consecuentemente, el para-en-sí es en sí una carencia. La ausencia que significa es la ausencia de la síntesis inalcanzable de lo para sí mismo y lo en sí mismo. El ser para sí mismo se define por su conocimiento de no ser en sí mismo. El saber es su propia forma de ser, incluso si este conocimiento es solo de lo que uno no es y no puede ser, más que lo que uno es. El ser humano nunca puede conocer al ser tal como realmente es,porque para hacer eso, uno tendría que ser la cosa en sí. Para conocer a arock, tenemos que ser la roca (y por supuesto, la roca, como un ser en sí mismo,carece de conciencia). Sin embargo, el ser para sí mismo ve e intuye el mundo a través de lo que no está presente. De esta manera,el ser para sí mismo, ya totalmente libre, también posee el poder de la imaginación. Incluso si la belleza absoluta (para Sartre, la unión absoluta del ser y la conciencia)no puede ser aprehendida, conociéndola a través de su ausencia, como en la forma en que uno siente el vacío dejado por un ser querido fallecido, es su propia verdad.

Ahondando en las formas en que los seres individuales por sí mismos se relacionan entre sí, Sartre argumenta que nosotros, como seres humanos, podemos volvernos conscientes de nosotros mismos solo cuando nos enfrentamos a la mirada de otro.No es hasta que somos conscientes de ser observados que nos damos cuenta de nuestra propia presencia. La mirada del otro es objetivadora en el sentido de que cuando uno ve a otra persona construyendo una casa, ve a esa persona simplemente como un constructor de casa. Sartre escribe que nos percibimos a nosotros mismos siendo percibidos y llegamos a objetivarnos de la misma manera que estamos siendo objetivados. Por lo tanto, la mirada del otro nos roba nuestra libertad inherente y nos hace privarnos de nuestra existencia como un ser para sí mismo y, en cambio, aprender a autoidentificarse falsamente como un ser en sí mismo.

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